Mucho
del notable desarrollo aeronáutico que sobrevendría en la segunda mitad de
los años 40 tendría que ver con la llegada de ingenieros y aeronautas
alemanes (algunos de los pocos que no fueron absorbidos por los Estados
Unidos y la Unión Soviética), una vez finalizada la guerra. Entre ellos
estaba Kurt Tank, quien sería el
autor del proyecto Pulqui II, realizado en 1950 y que, con una capacidad de
1.200 kilómetros por hora de velocidad, se transformaría en uno de los caza
interceptores más avanzados del mundo. (El modelo se parecía en su forma al
MIG-15, de la URSS, y al F-86 "Sabre", de Estados Unidos, que fueron
construidos por técnicos de la fábrica alemana de la que Tank era el
director).
Este proceso generador comenzó a opacarse cuando la abierta confrontación en
la sociedad argentina terminó por generar el golpe de estado de 1955. El cisma,
el rencor y otros intereses, no sólo apuntaron al ostracismo del movimiento político
derrocado, sino que también repercutió en otras áreas, incluida la industria
aeronáutica, como que se abortó la producción en serie del Pulqui II. |
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