A
las 17:25 hs. del 9 de agosto de 1947, los tranquilos cielos de las
sierras cordobesas se vieron alterados por la aparición de una aeronave
de particulares características. Se trataba del "Pulqui"
("flecha", en lengua araucana), que con el 1er. Teniente
Edmundo Osvaldo Weiss en los comandos inauguraba una nueva etapa en la
historia la tecnología aeronáutica nacional: desde ese momento, la
Argentina ingresaba al privilegiado círculo de países en capacidad de
proyectar, construir y poner en vuelo aviones propulsados a
reacción.
El
histórico vuelo fue la culminación del trabajo iniciado un año atrás
en el Instituto Aerotécnico de Córdoba, por un equipo integrado por el
ingeniero francés Emil Dewoitine y los ingenieros argentinos Cardehilac,
N. L. Morchio y H. J. Ricciardi. El resultado fue un avión monoplano y
monomotor cuyo diseño incluía novedosas soluciones a múltiples
problemas tecnológicos, y que demostró ante propios y ajenos la
capacidad de "poder hacer" de los técnicos e ingenieros
argentinos quienes, una vez superada la barrera del "suponer que no
podemos", sentaron las bases de la futura producción aeronáutica
y aeroespacial nacional.